En realidad es un vallejo, más tranquilo que retirado, de apenas dos kilómetros de longitud y con menos de 250 metros de desnivel entre su confluencia con el Gállego y el rincón de su cabecera. Por él discurre la veterana senda de paso del Gállego al Aragón por la vecina Canal Roya, a través de un noble puerto que alcanza los 2.145 metros de altitud.

Y también es el terreno previsto por Aramón S. A. para la expansión de la estación de esquí de Formigal hasta el Portalet, por lo que existe el proyecto de su reconversión con el consiguiente incremento de negocio y con una aproximación a la estación de Astún y su presumible enlace por la alta Canal Roya, cada vez más amenazada. Los riesgos son, pues, crecientes. Todos saben que actúan como si el Pirineo fuera suyo. Están seguros de que la montaña es ante todo un recurso para su actividad empresarial que hay que poner en el máximo posible de productividad. (Lo demás, incluidos nosotros, incomodidades a sortear).

Foto_9

En imagen la zona baja del Cuello de Espelunciecha, será poco probable que si lleva acabo la ampliación de La estación de Formigal, veamos tanto espacio libre para tan pocas "almas".

Es decir, hasta hoy en sólo media hora andando se alcanza desde la carretera a Francia el rincón del apacible valle y se ingresa con verdadera facilidad en un ámbito casi perfecto de montaña, en un modelo reducido del Pirineo físico y pastoril. Con el regalo de un pequeño ibón de cabecera, allí retenido por el arco elegante de una vieja morrena, todavía intacta. Allí, además del ibón encontrarás soledad y silencio.