El lugar y el problema

La ladera orientada al noreste del alto valle del río Gállego no es en conjunto una montaña espectacular, aunque contiene elementos valiosos y estéticamente bellos. En las faldas herbosas, desarboladas en parte por viejas prácticas ganaderas, del Pico de Tres Hombres y en la cabecera del barranco de Campo de Troya se instalaron los equipos y remontes y se acomodaron las pistas de la conocida estación de esquí del Formigal, que aprovecharon las ventajas de una altitud ya elevada, unas pendientes favorables, una posición norteña, una orientación conveniente y una situación socioeconómica de cambio de usos del terreno de pastoril a turístico.

Realmente, cuando aún era ese lugar casi exclusivamente ganadero y minero, el término "Formigal" se situaba en los mapas antiguos sólo en el contrafuerte que separa los barrancos de Espelunciecha y de las Gralleras, cerca de la línea fronteriza, y no en la reciente posición de la estación de esquí inicial ni en su urbanización de la margen izquierda del Gállego.

Ese término hace referencia a una práctica de aprovechamiento agropastoril de una ladera previamente cubierta de árboles o arbustos, frecuente en el Pirineo y en otras montañas peninsulares. No deja de ser curioso que esta práctica de desnaturalización haya sido el nombre elegido, fuera de su propio lugar incluso, para la estación invernal.

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Vista desde el collado de la Canal Roya, a nuestra izquierda el Cuello de Espelunciecha, y a la dcha. La rinconada con el pico Anayet de 2545 m.