Esta excelencia se obtiene como un logro de una exigente red de armonías espontáneas, dominantes o incluso exclusivas en el paisaje, y por su percepción directa y respetuosa. Cualquier perturbación de ambas acaba con ella inmediatamente: la incompatibilidad es completa. Pero si Aramón no lo remedia -y no parece que vaya a ser así-, Espelunciecha tiene los días contados. Alguien podrá pensar que éste es un caso menor por su tamaño, pero no por ello es menos sensible, como vamos a ver.

foto_6


Poco puedo aportar a lo arriba expresado por E. Martínez de Pisón, sirva pues esta imagen para intentar de una manera sutil representar la "excelencia de lo natural".