
Si tomáis la determinación de conocer este rincón, os recomiendo que sea en el invierno, estar en él lo suficiente como para ver como las sombras se mueven, se alargan, . . . . se desvanecen. Estar en él lo suficiente como para escuchar el silencio. Estar en él lo suficiente como para ver pasar todos los colores. De seguro que estar, os hara mucho bien.