|
Confieso que escribo estas páginas con gran melancolía. Hoy he ido a decir adiós a un paisaje silencioso. No porque no pueda o no quiera volver a él, sino al contrario: porque lo van a transformar de tal modo que perderá inevitablemente esa calidad clara pero tan difícil de definir de lo que no está aún apenas alterado, cada vez más escasa en nuestro territorio.
|